miércoles, 24 de diciembre de 2008

IMPROVISACIÓN: ANTIGONA ES UN POROTO


Por qué no me conformo, por qué espero más… ¿es justo pretender la felicidad?

Ella soñó la muerte. Ella se halló, pero estaba perdida en el viento. No, no es justo pensarse tanto, no es bueno –dijo.

¿Por qué estar así, pendiente de un viernes, de un verano?

¿Por qué no dejar que se vaya, que pase?

Sola, triste y pensando: una tragedia.

“No puedo evitar pensar” le había dicho él.

Cierto –pensé- es una tragedia para la que Antígona es un pororto… qué es quebrantar la ley por enterrar a un hermano en comparación con, con esto; con el deseo irrefrenable de hacerle bien a otro, a otro que no es hermano, ni padre, ni hijo, no es nada; entonces ¿por qué es tanto?

 

Uno de los perros la miró asombrado. Ella lloraba un nacimiento o una muerte. Se miró las manos, se tocó las uñas, se rascó la pierna, se tocó la cara y nada; no había respuesta.

QUE LA INOCENCIA TE VALGA


El chico con nombre pretencioso se ríe con maldad, como endemoniado. Sí, nos entendemos.

Sería un error pensar que es un buen chico… Por lo menos no es chico.

 Yo lo conocí en una fiesta. No me pregunten cómo. Lo vi venir, mirándome de frente y mientras bailaba, me besó. Pero fue después que lo conocí.

 Él me decía que yo no tenía ni idea de quién era, de cuánto desprecio sentía. Me explicó que yo debía dejarlo -o alejarme-, que él no era amable, que no había nada que amar en él y fue en ese momento que supe que lo que él no admitía, no existía; supe que yo no era quién para verlo de una manera distinta a cómo quería ser visto, supe que no tenía derecho a hacerlo. Fue ahí, creo, que aprendí que no hay profundidad o que, finalmente, todo es superficie.

Yo le pedía -casi le exigía- que fuera mejor y él era (es) una especie de agujero negro que atrae. Junto a él casi todo se pierde y eso que es, es él profunda y superficialmente.

Hace poco, hace tan poco que no termino de recordarlo, intenté pedirle a alguien más que fuera mejor. En realidad lo hice y lo hice con el único fin de comprobar que aquel inocente dolor se sufre una sola vez. 

sábado, 13 de diciembre de 2008

Un poco de historia "no oficial". El caso de Mendel.

Valeria Leiva


UN ANALISIS DE LOS ESTUDIOS HISTORICO – CONTEXTUALES:
EL CASO DE G. MENDEL.

David Lamb sostiene que los procesos de creación no son reductibles a los procesos psicológicos de mentes individuales, es decir, que ante toda creación –o descubrimiento, término que el autor toma como sinónimos-, no puede ignorarse el carácter colectivo de la empresa científica. Es por ello que propone un análisis de la creatividad desglosado en cuatro aspectos:
1. Realidad física;
2. Realidad mental (conocimientos individuales o escolares);
3. Estratificación social; y
4. Contexto cultural.

Desarrollaré, sobretodo, los puntos 3. Y 4. aplicándolos a un caso particular: el de las investigaciones de Gregor Mendel. Analizaré el contexto social y cultural en el que Mendel desarrollo sus investigaciones, las distintas interpretaciones que se han realizado de su obra y, finalmente, evaluaré cuál fue el rol de los estudios histórico- contextuales en el caso que nos ocupa.

I. CONTEXTO SOCIO - CULTURAL DE G. MENDEL.

(a) Educación.
Johann Mendel nació el 22 (o el 20) de Julio de 1822 en Silecia, y murió, a causa de una afección cardiaca grave, el 6 de Enero de 1884 en Moravia.
Su contacto con la naturaleza comienzó en su infancia. Hijo de una familia de campesinos pobres, su padre gustaba del cultivo de frutales. Además, por expresa voluntad de la condesa de Walpurga, la enseñanza de “Historia natural” era obligatoria en todas las escuelas de la comarca, incluyendo, por supuesto, en aquella a la que Mendel concurría.
Una vez concluidos sus estudios primarios Mendel inició el bachillerato que, a partir de 1838, tuvo la obligación de costearse dando clases particulares. Tal vez por el gran esfuerzo que esto le implicó fue que enfermó y se vio impedido de continuar con sus estudios.
Más tarde curso en Olmütz dos años de filosofía, teniendo también que trabajar para ello. Fue en esa época elegió el estado sacerdotal. Su profesor de física le facilitó el acceso a la abadía agustiniana de Brünn. Por lo tanto, podemos pensar que para Mendel la vida monacal suponía la posibilidad de seguir estudiando sin sufrir agobios materiales.

(b) La actividad científica en la abadía.
Como consecuencia de la reforma de José II, la actitud contemplativa de la abadía había tenido que ceder terreno a favor de una ilustración eclesiástica. Así, la abadía de Brünn se convirtió en un centro cultural. Se organizó el estudio teórico y práctico –en los campos pertenecientes a la abadía- de la flora y la fauna a pedido de la Real Sociedad Apícola de Moravia – Silesia.
La actividad pastoral de Mendel fue muy breve. En una carta del abad Napp (el abad de la abadía a la que Mendel pertenecía) al obispado, éste informa que

‘Acerca de este religioso [Mendel] extraordinariamente dotado en el aspecto científico y sin cualidades para el apostolado, ya que la vista de los emfermos le sobrecoge una timidez invencible, cayendo el mismo seriamente enfermo, por lo que me vi obligado a retirarle los cargos parroquiales para nombrarle profesor adjunto...” (Citado en Lacadena 1986, pp. 6).

De esta manera fue que Mendel se vio “liberado” de las cargas religiosas y pudo dedicarse más acabadamente a la lectura, a su jardín y su invernadero (que el abad Napp había hecho construir especialmente para que Mendel lo usara).

En 1836, en una sesión de la Sociedad de Criadores de Ovejas el profesor Nestler hizo su intervención sosteniendo que la selección artificial exigía que fueran precisamente aclaradas las leyes de la herencia y está era, en su opinión, la cuestión más urgente de la época.
Por otra parte, algunos autores sostienen que, en esa época, podían encontrarse dos distintas tradiciones en el estudio de la variación biológica:
1. La tradición de los ‘criadores’ cuya preocupación era la de conocer y fijar en la descendencia, variedades económicamente útiles.
2. La de los ‘hibridistas’ cuyo interés era el de conocer cómo podían producirse nuevas especies a partir del cruzamiento de especies ya existentes.
Sabemos que Mendel había leído los trabajos de grandes hibridistas como Kölreuter y Gärtner por las menciones que de sus trabajos hace en las cartas que envía a Nägeli, y conocemos también las palabras con las que inicia las ‘Observaciones preliminares’ a sus “Versuche”:

“La fertilización artificial, llevada a cabo en plantas ornamentales para obtener nuevas variedades de color, sirvió de base a los experimentos que vamos a discutir aquí...” (Mendel, 1865, pp.3).

Por ello, algunos autores consideran que Mendel se ocupó del problema de la hibridación estimulado por los cruzamientos del tipo de los que realizaban los criadores –cruzamientos de variedades económicamente útiles. Mendel quería, al parecer, obtener bellas flores ornamentales.

(c) La repercusión de sus “Versuche”.
A partir de 1853 Mendel es admitido como miembro en diversas sociedades científicas y comienza a enviar comunicaciones a ellas.
Desde 1854 a 1869 dedicó la mayor parte de su tiempo a los experimentos de hibridación en plantas. También, en este tiempo, mantuvo un fluido contacto con Nägeli; es a él a quien le comenta lo acontecido cuando expuso oralmente en 1865 su trabajo sobre Pisum:

“...tropecé, como era de esperar con opiniones divididas, sin embargo, por lo que yo sé, nadie emprendió la repetición de los experimentos...’ (Mendel, carta II.).

Entonces, no sería justo pensar que Mendel fue absolutamente ignorado por sus contemporáneos, sino sólo que no fue lo suficientemente tenido en cuenta por ninguno de ellos como para revisar sus experimentos.

(d) La pasión de Mendel.

“Vosotros, caracteres de imprenta,
Escalones de mi investigación
Vosotros sois el firme fundamento
Sobre el que quiero levantar el templo augusto de mi fama...”
(Mendel, sin fecha, en Lacadena 1986, pp. 10)

“Hace solo pocos días que puedo disponer de mi propio tiempo y ahora he podido reanudar mi ocupación favorita” (Mendel, carta VII).

En estas citas podemos distinguir la personalidad de este monje- científico. En cada una de sus cartas nunca falta alguna referencia a su sufrimiento, ya sea por alguna enfermedad que le impidió seguir con sus investigaciones; ya sea por sus obligaciones de religioso. En cuanto a la primera cita podemos preguntarnos: ¿Mendel sabía de la importancia de sus investigaciones?... Lamentablemente no podemos, mediante las fuentes de que disponemos, responder a esta pregunta.

La pasión que Mendel sentía por las investigaciones que realizaba lo llevaron a experimentar también con abejas (fue miembro fundados de la Sociedad Apícola de Moravia en Brünn) y con ratones. Además, la Sociedad Agrícola lo nombró como el único representante especializado en Meteorología.
J.R. Lacadena (1986) cuenta trece publicaciones y más de diez sociedades a las que Mendel habría pertenecido.

II. INTERPRETACIONES.

(a) La “historia oficial”*
Según la “historia oficial” de la llamada genética clásica o mendeliana, el trabajo de Mendel fundó en 1865 (cuando dio a conocer sus trabajos sobre Pisum) la genética; aunque dicho trabajo permaneció, en general, desconocido o ignorado hasta que, en el año 1900, fue ‘redescubierto’ simultánea e independientemente por tres investigadores (H. de Vries, C. Correns y E. von Tschermak) que llegaron a las proporciones 3 : 1 y 9 : 3 : 3 : 1 – y a sus explicaciones por medio de las leyes de segregación y transmisión independiente- antes de conocer el trabajo de Mendel.
Lo característico de la “historia oficial” es el énfasis en la continuidad del proceso histórico de la genética. Continuidad que ha sido duramente criticada por varios estudiosos de Mendel, entre ellos R. Olby en “Mendel no Mendelian?’. Dicha continuidad estaría basada en la creencia de que Mendel escribió en sus “Versuche” aquello que hoy conocemos como la “genética clásica”.

(b) La “otra historia”.
La “historia oficial” nos presenta a Mendel como a un genio injustamente ignorado por sus contemporáneos. Sin embargo, ya hemos mencionado que Mendel perteneció a las más variadas sociedades científicas y sus investigaciones circularon entre diversos científicos que recibieron separatas de ellos.
Por otra parte, según lo que llamaré la “historia no oficial”

“La obra de Mendel no fue ignorada en vida de su autor. Simplemente carecía de argumentos lo suficientemente convincentes y numerosos para prevalecer sobre la teoría de la herencia en boga por entonces: La herencia por mezcla.” (Serré, pp1084. el subrayado es mío).

Entonces, los autores que sostienen esta visión, consideran que Mendel no sólo no fue un genio incomprendido, sino que fue un claro ‘hijo de su tiempo’ que encontró un contexto social, cultural y económico adecuado para sus investigaciones sobre hibridación. Asimismo, consideran que bajo una lectura mas detenida de los “Versuche” se detecta, sin dificultad, que Mendel no aportó allí –ni en ninguna otra obra- todas las nociones básicas de la genética, particularmente:

§ Mendel no dice nunca que un carácter sea controlado por un par de factores;
§ Tampoco aclara que los elementos a los que se refiere sean partículas; y
§ Sostuvo explícitamente que solamente los elementos diferenciales se separan los unos de los otros (mientras que en la genética clásica todos los elementos, sean diferentes o iguales se separan).

III. EVALUACION FINAL.

He intentado describir, en el apartado anterior, las interpretaciones que se han realizado de la obra de G. Mendel dentro de su contexto socio – económico – cultura.
Estamos ahora preparados para extraer algunas conclusiones acerca del rol de los estudios histórico – contextuales para el caso que nos ocupa.

Encuentro evidente que, en las dos interpretaciones vistas los historiadores han destacado los elementos que a ellos (a cada uno de ellos, en tantos sujetos históricos imbuidos de categorías propias de sus tiempos) les han parecido relevantes. Desde mi propio lugar, ha sido difícil la elección tanto de las fuentes en las que me he basado, como de los datos que he destacado en este escrito, entonces, ¿por qué no pensar que quienes analizaron, a lo largo de este siglo, el acaecer de Mendel y su obra no han sido influidos por lo que pretendían encontrar en ella?
Lo que sostengo aquí es, no sólo que la historia (socio – económica – cultural) de la ciencia aplicada al análisis particular de la obra de Mendel ha sido maleada por los intereses de los historiadores; sino, incluso, que la historia de la ciencia no ha ayudado a dilucidar la actividad científica de Mendel.
Es evidente que en el caso que analizó lo que realmente aclara la actividad científica de Mendel son sus escritos, y que, justamente por no haber sido tenidos en cuenta, es que se ha transmitido un acopio de errores de una generación a otra confundiendo lo que Mendel escribió acerca de sus investigaciones, con lo que se ha denominado “genética clásica”.
Por otra parte, considero que, si bien como sostiene D. Lamb los procesos creativos no son reductibles a procesos mentales particulares, tampoco lo son, al menos en este caso, a procesos histórico- contextuales. Es decir que si bien estas variables pudieron facilitar la dedicación de Mendel a sus investigaciones (como yo lo creo), no son de ninguna manera determinantes decisivos respecto al trabajo de Mendel en hibridación. Es en este sentido que creo que el análisis de las investigaciones de Mendel no resulta acabado bajo la estratificación de Lamb.

* Debo esta denominación al Dr. Ph. Pablo Lorenzano, quien la utiliza -como yo también lo haré- para distinguir una historia whig (una historia contada en términos presentistas) de la genética de otras.

viernes, 12 de diciembre de 2008

DE LA CINTURA PARA ARRIBA HACE MAS FRIO

“…A cada instante estamos arrojados en el mundo y comprometidos. Esto significa que actuamos antes de poner nuestros posibles y que estos posibles que se descubren como realizados remiten a sentidos que harían necesarios actos especiales para ser puestos en cuestión…”
Sastre; El Ser y la Nada

Desde el infierno oyó un pequeño ruido, abrió los ojos y vio que estaba sola. Abrió los ojos y vio que estaba viva. Abrió los ojos pero volvió a cerrarlos.
Un sacudón de aire la desvela, un frío seco que viene desde abajo “de la cintura para arriba hace más frío”-pensó.
Es la memoria que se está despertando. La memoria que recupera el sueño joven. La memoria que pierde éste presente y vuelve a estar en un futuro algo jocoso.

-No hay derecho a un futuro alegre.

Cerró los ojos pero volvió a abrirlos. En el estómago sintió unas cosquillitas. Ojos abiertos pensó que no podía, que era difícil levantar la cabeza y ver que eso era cierto.

Difícil es todo, soñó que dijo. Por eso se levanto de pronto.

Vio en el espejo los ojos de aquella otra que mira desde enfrente y se permitió tocarla. La tristeza es triste y está en esa imagen. Esa de ahí es la tristeza desesperanzada.
Abrió los ojos pero volvió a abrirlos: seguía ahí la mujer que se había ido. Seguía quieta y muda, entumecida. Tocó el contorno de su cara rota, la tristeza frente a ella hizo lo mismo. Ya era algo, estaba despertando.
Cerró los ojos pero ahora más fuerte (aunque no logro perderse de nuevo). Vio en sus ojos los ojos que quería. Sonrió para no llorar. Sonrió porque no quedaba otra: sonreír o reventar. La tristeza es triste y está en esa imagen que se ríe.
¿De qué se ríe?
Tonta y desesperada.
¿Se ríe de la memoria que despierta?
¿Se ríe de mí que estoy cansada?
Tontamente pensó en el hombre.
Desesperadamente quiso que la viera.

Se acurruco como una larva en un rincón. Soñó dormirse y despertar de pronto.
En su vigilia oyó un pequeño ruido, “de la cintura para arriba hace más frío”-pensó que dijo (pero lo había sentido).